Ley del buen samaritano
Formación en RCP y Primeros Auxilios Northwest Territories
El Buen Samaritano: compasión y protección
Tomada de la Biblia (Lucas 10:25-37), la parábola del Buen Samaritano narra cómo un viajero dado por muerto es socorrido por un desconocido que lo cura y vela por él. Más allá de su contexto religioso, transmite un mensaje universal: la obligación moral de socorrer al prójimo en peligro, con compasión y altruismo.
Inspiradas en este principio, numerosas leyes del Buen Samaritano se han promulgado en todo el mundo para proteger frente a demandas a quienes prestan asistencia de buena fe en una emergencia. Sin embargo, el alcance exacto de esa protección varía de una jurisdicción a otra: a continuación encontrará lo que dispone la ley aplicable a su región.
Su proteccion bajo la ley
En los Territorios del Noroeste, la Emergency Medical Aid Act descarta toda responsabilidad por los daños derivados de los actos u omisiones de quien, de forma voluntaria y sin esperar remuneración, presta servicios médicos de urgencia o primeros auxilios en el lugar inmediato de un accidente. El único límite es la negligencia grave. La ley cubre tanto a profesionales de la salud como a legos, y su inmunidad de buena fe se extiende al uso de un desfibrilador.
Sin obligacion de actuar, pero con todas las razones para hacerlo
En los Territorios del Noroeste, la ley no impone obligación alguna de socorrer: ayudar es una decisión, guiada por la solidaridad y no por la imposición. Lo que el territorio garantiza es que esa decisión, tomada de buena fe, no se volverá en su contra, incluso al usar un DEA. Solo queda saber actuar, y eso se aprende.
Por que la capacitacion es importante
En un territorio tan extenso y poco poblado como los Territorios del Noroeste, la llegada del socorro puede tardar largos minutos, y aún más en las comunidades aisladas. Pero en un paro cardíaco, las probabilidades de sobrevivir disminuyen cerca de un 10 % por cada minuto sin reanimación. Aquí más que en ningún otro lugar, el primer eslabón de la cadena de supervivencia no es el paramédico, sino el vecino, el colega, el ser querido presente en el lugar. Formarse en RCP y en el uso del DEA aporta un poco de seguridad allí donde las distancias la vuelven escasa.